PUTA EUROPA

El fascismo avanza imparable en Europa. Y es imparable porque es el mismo sistema quien lo empuja. Eso de los valores europeos, de la democracia y otros cuentos para niños no es más que eso, cuentos para niños que algunos adultos se quieren creer. Europa ha impulsado el fascismo en Ucrania, ha impulsado el fascismo en Francia, ha impulsado el fascismo en Noruega, ha impulsado el fascismo en Finlandia, ha impulsado el fascismo en Alemania, ha impulsado el fascismo en Dinamarca, ha impulsado el fascismo en Hungría, ha impulsado el fascismo en Suecia, ha impulsado el fascismo en Suiza, ha impulsado el fascismo en todos y cada uno de los países y ahora ha llegado al culmen en Austria donde  casi gana un nazi. Suma y sigue.

Los gobiernos que se dicen “progresistas” (¿?), como en Grecia, Italia, Francia… son parte inherente de este auge con su claudicación permanente a las imposiciones y exigencias del capitalismo, eso que ahora eufemísticamente se llama “mercados”. Los gobiernos que se dicen “progresistas” (¿?) tienen un comportamiento exactamente igual que los gobiernos que se dicen conservadores. De forma especial, cuando la calle dice ¡basta! a toda una política mal llamada de recortes cuando no es otra cosa que expolio de lo público por lo privado. Pero no se dice ¡basta! con una manifestación (cuando ha habido miles), ni con sentadas (cuando ya ha habido centenares), ni haciendo juegos de manitas, ni con tiendas de campaña; se dice ¡basta! haciendo movilizaciones sostenidas, huelgas y barricadas, haciendo frente a las fuerzas de choque de ese capitalismo, sea el que defienden los conservadores o los llamados “progresistas” (¿?).

Es lo que se está haciendo en Francia. Aquí gobierna el Partido Socialista, ese mismo que es hermano del que ahora todo el mundo supuestamente progre (¿?) corteja en el Estado español-España. Cuando el gobierno “progresista” (¿?) francés dice que no cederá a “la presión de la calle” para dar marcha atrás en la política de destrucción de los derechos laborales y de los puestos de trabajo decentes que ha iniciado para dar satisfacción a las exigencias del capitalismo, sólo hay un camino: más calle, más lucha, más pelea. Eso se ha entendido a la perfección en Francia.

Y entonces la fuerza de choque de esos gobiernos pro-capitalistas, sean conservadores o “progresistas” (¿?), hace lo que siempre suele hacer: apalear, detener, multar. Para eso están, para que el sistema no sea derrumbado. Es el caso de Francia, pero también de casi todos los países europeos en su suicida carrera hacia el abismo impulsando el fascismo. Habréis visto fotos de coches de policía ardiendo como muestra de la “brutalidad y violencia” de los manifestantes; pero no habréis visto otro tipo de fotografías, muestra de la “brutalidad y violencia” de la policía.

En el Estado español (España, para otras latitudes), ese que dice que Venezuela es una dictadura, publicar una foto de un policía apaleando a un manifestante te puede costar 600 euros de multa y tal vez hasta algunos meses de cárcel. Todavía eso no se hace en Francia, pero todo se andará.

Ante la publicación de fotos de este tipo, no muchas, pero hay algunas, la muy democrática policía francesa ha dicho: “hacemos nuestro trabajo con respeto a los ciudadanos”, “en la policía hay defensores de los derechos humanos”, “no hay un uso abusivo de la fuerza”, “los policías violadores de esos derechos serán castigados” y lo más gracioso si no fuese un sarcasmo: “hacemos nuestro trabajo con dignidad”.

No hay ni un caso conocido en que se haya sancionado a algún policía por patear la cabeza de un manifestante. No hay ni un caso conocido en que se haya sancionado a algún policía por provocar esos disturbios que dicen combatir desde dentro de la manifestación, es decir, por incitar a la “brutalidad y violencia” de los manifestantes. No hay ningún caso conocido en que se haya sancionado a algún policía por hacer “un uso abusivo de la fuerza”. Y lo más importante: no hay ningún caso de político, supuestamente “progresista” (¿?), que haya criticado el comportamiento policial diciendo, siquiera, que es “indigno”.

Aquí tenéis a los policías infiltrados haciendo su trabajo “con dignidad”. Observad la pistola en la espalda del que aparece en primer plano dando la patada en la cara al manifestante que está en el suelo. Fijaos también en los brazaletes rojos identificativos, no vaya a ser que se confundan y apaleen a uno de los suyos.

Este mismo brazalete rojo identifica a los policías provocadores, esos que hacen su trabajo “con dignidad” y “respetando los derechos humanos”, en otras tomas. Observad bien los bultos de las pistolas en la espalda.

 

 

Aquí, como veis, hay “proporcionalidad en el uso de la fuerza”. Cuatro a uno que, además, está de rodillas. Muy proporcional, sí señor.

Recordad que publicar fotos como estas es delito en la muy democrática España, esa que dice que Venezuela es una dictadura (o Cuba, donde no veréis nada de esto, ni parecido; ya les gustaría a todos estos canallas occidentales encontrar algo así).

Ya lo he dicho también: el sistema tiene muy claro que lo que no se publica, no existe. Pero, como dijo Galileo Galilei a la Inquisición cuando le hicieron renegar de su teoría del movimiento de la tierra alrededor del sol, y sin embargo este tipo de comportamientos policiales existen y son muy frecuentes en toda la muy “democrática” Europa.

El gobierno supuestamente “progresista” (¿?) francés acaba de incorporar al prodecimiento penal medidas pro-fascistas dejando todo un conjunto de prerrogativas a los policías al margen de fiscales y jueces. No es que estos sean nada del otro mundo, pero al menos hay una apariencia de control que ahora desaparece. La policía francesa es “penalmente irresponsable” de casi todo, incluso si dispara por la espalda, como ya ha ocurrido, porque el supuesto acusado “se resistió a un registro y trató de huir”. Por lo tanto, todo lo que aparece en las fotos quedará impune. Otra vez. Supongo que en función de la dignidad del trabajo y de la razón de Estado.

A pesar de todo, la gente no cede y sigue en la calle. En un gesto inusual ya en Europa, el principal sindicato francés, la CGT, ha responsabilizado al gobierno por “la cólera” que expresan los manifestantes ante la cerrazón gubernamental a dar marcha atrás en unas medidas laborales que destruyen conquistas sociales y económicas en beneficio de los intereses del capitalismo. Y lo más impresionante es que mucha de esa gente que muestra su cólera es joven. Esta es la esperanza, siempre y cuando sean capaces de romper con el discurso imperante. Es por eso que la represión va dirigida especialmente contra ellos.

 

Las movilizaciones se mantienen ya desde hace dos meses. Ayer hubo una huelga en las refinerías que provocó el cierre y desabastecimiento de gasolineras y en algunos departamentos de Francia hay limitación en cuanto a los litros de gasolina que se pueden echar a un coche en las que siguen abiertas. Para el día 26 hay convocada una huelga y más manifestaciones en toda Francia.

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