El último deseo de Jon Paredes: “Explicar todo esto en el mundo”

Txiki Paredes Manot  553#ELPUNT
Txiki Paredes Manot 553#ELPUNT

“Mikel se puso a gritar como un loco -añade Oranich-. Decía: “Cien vuestros por uno de los nuestros”. Se abrazó a su hermano y se restregaba su sangre por la cara. A mi me dio por recoger los casquillos de las balas como una autómata”.
“Txiki hizo gala de una serenidad impropia de un muchacho de veintiún años -escribió Marc Palmés-. Era tal la fuerza de convicción de sus ideas y su entrega a las mismas que la seguridad de que su muerte iba a ser mas rentable políticamente que su vida le llevó ante el pelotón de ejecución con un semblante pálido, pero sonriente. Gritó con voz clara: “¡Aberri ala hil!” (¡Patria o muerte!) y “¡Gora Euzcadi askatuta!” (¡Viva Euzcadi libre!). Tenia once balas en el cuerpo repartidas entre el estómago y la parte alta del tórax”.
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El entierro se celebro al día siguiente en un nicho adquirido por la familia Pons Llobet en el mismo cementerio de Collserola, donde permanecería algo mas de un año, hasta que la familia traslado sus restos al cementerio de Zarauz. Su amigo Andoni Campillo, junto al que pidió ser enterrado, había recibido tierra en Montjuic. “El enterrador nos pregunto si queríamos verlo por ultima vez y dijimos que si -dice Oranich-. Abrio la caja y en ese momento Marc hizo una fotografía al cadáver, sacó el carrete de la maquina y me lo dio para que lo escondiera, pero la Guardia Civil se dio cuenta y vino hacia nosotros. Se lo pase al periodista Andreu Claret, que asistía a la ceremonia, y lo saco de allí. Lo revelamos por la noche y remitimos copias a los periódicos extranjeros. Aquella imagen tuvo un enorme impacto

Extractos de: “Mañana cuando me maten”

Los ciudadanos de Cataluña deberían llevar grabadas con fuego sobre la piel dos fechas: 2 de marzo de 1974 y 27 de septiembre de 1975. La primera corresponde al día en que el régimen de Franco hizo matar Salvador Puig Antich en la cárcel Modelo de Barcelona ;la segunda corresponde al día que la misma maquinaria de matar quitó la vida a Jon Paredes Manot, Txiki, fusilando en un bosque de Cerdanyola del Vallès. Con Txiki, aquel día fueron ejecutados cuatro jóvenes, tres militantes del FRAP y otro de ETA.

Los cinco consejos de guerra, que acabaron con las condenas a muerte, estuvieron llenos de irregularidades procesales, con denegación de pruebas a las defensas y vulneración de derechos. El abogado suizo Christian Grobet, que trabajaba para una entidad de defensa de los derechos humanos, después de presenciar uno de los juicios escribió: “Ha sido un simulacro de proceso, una farsa siniestra.”

La abogada Magda Oranich estuvo implicada en el proceso de Jon Paredes, y junto con Marc Palmés se encargó de la defensa del joven militante de ETA. Cuarenta años después de aquellos terribles hechos Oranich se mantiene fiel a lo último que le dijo Txiki antes de que lo mataran: “Explicar todo esto en el mundo.”

Oranich recuerda que “no hubo nada que hacer”. “Declararon consejo de guerra sumarísimo y sólo tuvimos cuatro horas para mirarnos el sumario. Después, todo lo que intentamos nos lo rechazaron y no sirvió ni la táctica de ponernos enfermos para ralentizar el proceso. ”

Palmés y Oranich simularon una enfermedad sobrevenida pero entonces el tribunal militar nombró un abogado militar. “Se llevó bien, fue él quien envió el último telegrama a Franco para pedir el indulto la noche antes de que lo mataran”, recuerda la veterana abogada.

Y se hizo de día, y una comitiva de vehículos policiales salió a primera hora de la mañana de la Modelo en dirección desconocida.”Creíamos que lo matarían en la cárcel, por eso cuando salimos fuera nos desconcertó”, recuerda. Oranich, Palmés y Mikel, hermano de Txiki, siguieron la comitiva que enfiló la avenida Meridiana hasta la carretera que lleva al cementerio de Collserola.

Entre los pocos que pudieron seguir los coches había un vehículo donde iba el abogado Enrique Leira con las hermanas de Puig Antich y otro coche con los padres de José Luis Pons Llobet, militante del MIL entonces encarcelado, y la periodista Laura Palmés .

Cuando las hermanas Puig llegaron al lugar la ejecución ya se había consumado. En cambio, Oranich lo presenció todo: “Al llegar recuerdo la ambulancia junto al camino y esperando el cadáver.Nos enfilamos hacia el bosque y allí había Txiki ligado a un trípode con unas cadenas. No nos dijimos nada, nos miró y basta. Ante nosotros estaba el pelotón de fusilamiento, que eran guardias civiles voluntarios. Recuerdo perfectamente que uno se giraba, nos miraba y iba riendo. ”

Txiki no quiso que le taparan los ojos y murió cantando el Euskogudariak. Caía de rodillas y las cadenas iban cediendo. No lo mataron en la primera, recuerda Oranich: “Le dije al jefe del pelotón de fusilamiento:« no ve que todavía está vivo ?! »Y éste le dio el tiro de gracia.” En ese momento la rabia empujó Mikel a lanzarse sobre los guardias. Oranich y Palmés tuvieron que detenerlo. “Nunca he tenido que hacer tanta fuerza para frenar alguien”, explica la abogada.

Hoy Mikel Paredes recuerda aquellos hechos: “Éramos niños, aunque nos estábamos haciendo.” Y expone una realidad y un deseo: “Los jóvenes de hoy no saben nada de esto, hay que explicarlo.”

LA FECHA

1954a
Las vainas
de las balas que mataron Txiki llevan grabada la fecha de fabricación, 1954, el mismo año en que nació.

Si Magda Oranich fuera hombre le dirían que tiene unos cojones como un toro, pero a esta mujer no le ha hecho falta la testosterona por ser una valiente de primera división, incluso mucho más que muchos hombres que sacan pecho y hacen el gatillo. Y precisamente de senos va esta historia, los pechos de Oranich, que sirvieron de escondite para el carrito de fotografías con la instantánea que ella misma y Marc Palmés hicieron del cadáver de Paredes Manot poco antes de que fuera enterrado en un nicho del cementerio de Collserola.

El entierro de Txiki se produjo al día siguiente de la ejecución en el cementerio que hay justo al lado del lugar donde se le ejecutó y en medio de un gran despliegue policial. Magda Oranich, Marc Palmés y el hermano de Jon fueron los pocos que pudieron ver ese día el cuerpo sin vida del militante de ETA. “Todo fue muy rápido. Nos abrieron un momento la caja y entonces aprovechamos para hacer la fotografía. Sólo disparamos una y enseguida saqué el carrito y me escondí entre los pechos. “La abogada sabía que el carrito estaba seguro allí porque el día anterior cuando acudió al lugar de la ejecución y un soldado estaba a punto de registrar-la un juez militar lo impidió gritando: “A la señora no!”.

En la foto se ve Txiki con el jersey azul de lana que unas tomas le hicieron expresamente. Oranich pasó el carrito al periodista Andreu Claret, que viajó al extranjero, y finalmente la fotografía salió publicada en la prensa internacional.

http://www.elpuntavui.cat/societat/article/5-societat/898997-lultim-desig-de-jon-paredes-lexpliqueu-tot-aixo-al-monr.html

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